“Nada de tonta”
Hace medio siglo, en 1976, la Universidad Católica publicó un libro pionero en torno a Gabriela Mistral. Escrito contra la imagen modesta de la Premio Nobel en Chile, lo tituló Una mujer nada de tonta (1976).
Ha pasado mucha agua bajo los puentes desde entonces pero, finalmente, se ha hecho visible que nuestra Premio Nobel fue una brillante intelectual.
Como indica un excelente prólogo de Juan Sebastián Sepúlveda Manterola, ella se inscribe y colabora en “el proyecto de construcción y una identidad latinoamericana liderado por el impulso de grandes pensadores mexicanos”, en referencia a José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Juan Rulfo y Octavio Paz.
En Chile no hemos sabido ubicarla en ese mismo nicho, y de ahí el valor de este libro póstumo que reúne textos que el autor dedicara a Gabriela Mistral.
Son varias las dimensiones novedosas que aquí se abordan, como la “teología poética” de la poeta que, marcada por San Francisco, plantea la humildad, la sencillez y el despojamiento como un camino hacia la trascendencia; algo que avanza en la dirección opuesta, señala el prologuista, del exhibicionismo que favorecen las redes sociales.
También es actual su ecologismo integral, el que reconoce lo sagrado de toda forma de vida y de toda relación; de ahí que la explotación de la naturaleza o la del ser humano sean violencias contra el orden sagrado del mundo.
Nuestra Premio Nobel fue una brillante intelectual. Como indica un excelente prólogo de Juan Sebastián Sepúlveda Manterola, ella se inscribe y colabora en “el proyecto de construcción y una identidad latinoamericana liderado por el impulso de grandes pensadores mexicanos”, en referencia a José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Juan Rulfo y Octavio Paz.
El folclor también es tema aquí y, de nuevo, bajo un prisma diferente; este sería “el orden originante” de la cultura, uno que surge desde las profundidades del alma colectiva y se manifiesta sin mediaciones intelectuales. No rememora el pasado, ofrece una fuente de autenticidad.
El subtítulo del libro, “modelo de maestra”, se relaciona con esa dimensión central de Gabriela Mistral, quien percibió a la enseñanza como la forma más alta de la creación artística –lo que redefine el perfil del profesorado–; una obra que fluye cuando tiene un contexto armónico –amoroso– y, no menos importante, estético; con la belleza como el mejor de los entornos.
El autor resalta la importancia nutricia del Valle de Elqui, el que sería el “nicho antropológico” que sustenta los valores mistralianos, alimentados por un sincretismo hispano-indígena que funde sangres pero también lo sagrado con lo profano dentro de la vida cotidiana, con la Virgen de Andacollo y el Niño Dios de Sotaquí como parte de su ambiente formativo, el que “anuda la experiencia humana al acontecer cósmico”.
Libro necesario, para recuperar el pensamiento de una intelectual cuya obra irradia una postura de fondo: “que el universo entero está animado por una vocación trascendente de creación de vida”.
Esta es la séptima obra póstuma de Fidel Sepúlveda Llanos, mérito de Ediciones UC y de la Corporación Cultural Fidel Sepúlveda Llanos, quienes han demostrado que el autor poseía una cantera que está lejos de agotarse. Oportuna, en este caso, para conmemorar las ocho décadas del primer Premio Nobel de Literatura para América Latina.
Gabriela Mistral. Modelo de maestra
Fidel Sepúlveda Llanos Ediciones UC 2025