• Por Nicolás Lazo Jerez

Reseñas

Crónicas marcianas

En una época en que la abundancia de publicaciones dificulta la distinción entre lo sobresaliente y lo mediocre, he aquí un libro importante. En tiempos de concesiones facilistas al tribunal de las redes sociales, he aquí una propuesta arriesgada. Marciano, el título más reciente de la narradora y dramaturga Patricia “Nona” Fernández, es una novela de no ficción que vale la pena ser leída, lo cual, en medio de tantas alternativas, no es poco.

Se trata, sobre todo, de un libro porfiado. A partir de la figura de Mauricio Hernández Norambuena, el excomandante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, la narración se sumerge en los motivos, las contradicciones, los dilemas y las renuncias de la resistencia armada a la dictadura cívico-militar chilena, un imaginario que -“octubrismo” mediante- el ciclo político en curso prefiriría archivar en el cajón de las cosas incómodas y trasnochadas. Porfiada es también su autora, quien conversó con Hernández Norambuena durante incontables meses en la Cárcel de Alta Seguridad de Rancagua, donde “Ramiro” cumple condena por el asesinato del senador UDI Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards, hijo del dueño del diario El Mercurio.

Mauricio Hernández Norambuena aparece en el texto como un revolucionario que ha terminado por aceptar el encierro con la sencillez del hombre que habita su destino. Asimismo, se lo proyecta como un cautivo que, a través de la lectura, vive las vidas que la cárcel le prohíbe: “En ese claroscuro me movía anónimamente, invisible como fantasma, iluminando con una pequeña linterna que eran mis enormes ganas de estar ahí, presente y ausente al mismo tiempo”.

FICHA

FICHA

Fernández, Nona. Marciano. Santiago: Penguin Random House, 2025

Contrariamente a lo que el prejuicio podría sugerir, la autora no dibuja el retrato elogioso de un héroe subversivo, sino que formula un conjunto de preguntas difíciles sobre la naturaleza de la violencia y la humanidad de aquellos que, como Hernández Norambuena y los demás frentistas, combaten con toda la radicalidad de la que son capaces las condiciones históricas que les tocan. De paso, Marciano constituye un caso extraordinario de experimentación lingüística mediante un registro que, pese al vigor de sus juegos formales, no traiciona la entidad real de los referentes a los que alude.

Aún así, los fragmentos en que se sostiene el relato esquivan la superficie tersa de la certeza y se cuelan, en cambio, entre las grietas de la duda lacerante. En un tránsito que va y viene por hechos clave de la historia contemporánea de Chile, como el golpe de Estado de 1973 y el atentado fallido contra Pinochet en 1986, la novela cuestiona -y, por lo mismo, tensiona- los procedimientos de la memoria común y las derivas de la coherencia ideológica, precisamente en un contexto en que lo uno y lo otro -memoria y coherencia- parecen asunto de otro planeta.