• Por Nicolás Lazo Jerez
  • Periodista de Revista Universitaria

Reseñas

Marcalibros: Ríete con este chiste

Si la risa es un remedio infalible, como sugiere la sabiduría popular, la humanidad no parece hacer mucha justicia a la cura de sus males: más allá del trabajo de Henri Bergson, Sigmund Freud y Jacques Le Goff, entre otras excepciones honrosas, lo cierto es que los investigadores han dedicado relativamente pocas páginas a la reflexión sobre el humor y sus intrincados vasos comunicantes con las culturas que lo producen. Una de las razones, claro, es la confusión persistente entre comicidad y estupidez. Risus abundat in ore stultorum, afirma el proverbio latino. La risa abunda en la boca de los tontos.

Matías Hermosilla, magíster en Historia UC y doctor en la misma disciplina por la Stony Brook University, se sitúa en las antípodas de ese prejuicio. En La república del chiste. Medio siglo de humor en Chile 1970-2026, Hermosilla recorre los códigos, los géneros y los soportes que, a lo largo de cinco décadas, han alimentado la risa nacional, desde el polarizado humor gráfico de la Unidad Popular hasta el hoy hegemónico stand up comedy, pasando por la crítica furtiva durante la dictadura cívico-militar, la hilaridad contenida de la década de los noventa y la irrupción de internet -YouTube y Spotify mediante- como fuente inagotable de humor a la carta.

El Festival de Viña del Mar, por supuesto, cruza el volumen de punta a cabo. Espacio de convergencia entre fanáticos afiebrados y haters igualmente intensos, el autor lo describe como “una especie de laboratorio emocional a cielo abierto donde el humor se mide en decibeles, pifias, rating, memes y denuncias”, lo cual lo convierte, agrega, en “un verdadero sismógrafo cultural con público en vivo”. El Festival del Huaso de Olmué, en tanto, sería “una suerte de ensayo general, la ‘segunda división’ del circuito nacional donde artistas prueban formatos antes de atreverse en Viña”.

Hermosilla, Matías. La república del chiste. Medio siglo de humor en Chile 1970-2026. Alquimia, 2026

El mérito principal de este libro radica en su insistencia. Una y otra vez, Hermosilla plantea que el humor es mucho más que un chiste, un sketch o un monólogo. Antes bien: tiene la capacidad de representar las tensiones sociopolíticas de una época, esgrimir un ataque contra las promesas incumplidas del capitalismo tardío y hasta constituir una forma de pedagogía emotiva en la que se administra, cristaliza, negocia y sintetiza la narración que una comunidad elabora sobre sí misma. Al respecto, el pasaje que aborda el prime time de la transición democrática resulta especialmente elocuente: el tono mesurado de los comediantes de entonces, dice el historiador, coincide con los esfuerzos del país por mantener la estabilidad económica y política.

La república del chiste contiene errores de edición -un párrafo sobre el podcast Tierra 2 está repetido- y vicios de escritura -la fórmula “A no es B, sino C” se enuncia hasta el hartazgo- que bien podrían molestar al lector atento. Asimismo, el volumen presenta algunas debilidades ostensibles, como el énfasis insuficiente en la trascendencia de Felipe Avello y el escaso interés prestado al fenómeno de los memes, acaso el dispositivo de humor más relevante de los años recientes en Chile y el mundo.

Sin embargo, los puntos altos alcanzan para olvidar, así sea momentáneamente, estas y otras desprolijidades. Uno de ellos aparece a propósito de Canto por travesura (1973), el último disco grabado por Víctor Jara, donde el cantautor apuesta por la picardía campesina como herramienta discursiva. Aquí, Matías Hermosilla -conocido en las redes sociales como “Profesor Ternura”- revela un aspecto clave detrás del acontecimiento humorístico: aun entre las grietas del más trágico de nuestros relatos comunes, asoma aquel impulso humano por vivir riendo.