• Revista Nº 166
  • Por Daniela Jorquera

Especial

Brote cultural

Con cuarentena o sin ella, hay algo que nunca descansa: La creatividad. Sobre todo, ante situaciones extremas, esta ilumina nuestras mentes y pareciera ser un motor cuyo combustible son nuestras angustias, miedos e incertidumbres. El siglo XXI, el paralelo al covid-19, nos trajo la posibilidad de emocionarnos con el arte casi en el minuto en que este se produce. Y aún más: muchas de esas expresiones están teñidas de los mismos hechos que nos conmueven en nuestras propias vidas. Las redes sociales, además de ser una galería abierta 24/7 y a gusto del consumidor, se han transformado en un espejo que acerca a artistas y a espectadores, y que genera una comunidad con vida propia. Dos artistas visuales, una actriz y una cantante cuentan su experiencia durante el periodo de la pandemia, alejados de galerías y escenarios, posicionando su trabajo solo a través de redes sociales.


El tiempo de @masquemusica, Macarena Campos, 35 años, cantante

“La pandemia me dio la certeza de que tenía que hacerlo ahora y dejar atrás esos miedos que yo tenía. El confinamiento me dijo: ‘córtala, es ahora o nunca’”. El relato es de Macarena Campos, periodista, que el 18 de septiembre de 2020 lanzó su primer single como cantante solista titulado “Tu tiempo”. La canción trata justamente acerca de sobreponerse a las propias barreras mentales para cumplir lo que tanto se ha deseado.

Los dos estilos base de su música son el R&B y el soul, que practicaba desde sus inicios. “Durante mucho tiempo fui corista de otros, como de Bronko Yotte, y me gustaba mucho. Pero cuando me preguntaban después de alguna tocata (en 2019) dónde podían encontrar mi música y no tenía nada qué decir, me fui dando cuenta de que en mí estaban las ganas de cantar sola, pero no me atrevía”.

Los meses de encierro le permitieron decidirse y componer. Apenas se levantaba la cuarentena, aprovechaba de ir a grabar. Una vez que ya tenía su primer tema listo, la idea era iniciar la filmación de un video, pero el regreso a fase 1 se lo impidió. La solución fue que una de sus amigas, Abril Sepúlveda, junto a Josefina Ayala, creara una animación 3D que le permitió ilustrar la composición. Con eso ya pudo estrenar en YouTube, Instagram y Spotify, y comenzar a posicionarse como solista.

Aunque Macarena ya tenía experiencia en escenarios, nunca se había expuesto al escrutinio del público con sus propias canciones. En julio de este año debutó en una sesión en streaming producida por Sofar llamada La Tregua. Ahí interpretó cinco temas: la ya comentada “Tu tiempo”, “Tamshiyacu”, “Miedo” ft. Ruzica Flores & Rvyo, “Ciega” y “Perdóname”. Sin embargo, no pudo escuchar los aplausos del público que la miraba a través de la pantalla y reaccionaba con comentarios y emoticones.

Mientras espera que surjan oportunidades de participar en shows presenciales, Macarena no ha descansado. En septiembre de 2021 estrenó su primer EP junto al reconocido DJ Pérez, llamado “Hecho en casa”. Una apuesta que probablemente la haga crecer aún más.

 

Ahora o nunca. La pandemia le dio a Macarena la certeza de que tenía que decidirse a lanzar su carrera como solista y dejar atrás el miedo.


La conexión de @soyvaldivia, Felipe Valdivia, 41 años, artista visual

Felipe Valdivia lleva varios años posicionado como artista visual. Su trabajo, en términos descriptivos, es de escritura de frases a través del bordado, aunque también ha experimentado con otras técnicas, como el recorte de telas. En su cuenta de Instagram uno no se encuentra con imágenes, sino que con palabras que generan una reacción rápida y emotiva.

“Hay algunas de mis frases que fueron hechas durante la pandemia. Por ejemplo, está: ‘En resumen: catástrofe mundial, catástrofe nacional, catástrofe personal’. Todo el nivel de dolor de esto. Nos tocó a todos”, explica. En ese mismo sentido, hace algunas semanas escribió: “Parece que hubo una pandemia”. “Fue súper polémico lo que pasó con esa frase. Yo utilizo mucho la ironía y hay personas que no lo entendieron. Lo que quise decir fue: ‘no te estás dando cuenta de lo que está pasando. No podemos seguir haciendo la vida como era antes. No podemos seguir en 2019. Todos tenemos que cambiar la forma de ver las cosas. Entiendan. Atinen’”. Aunque no es nuevo en divulgar su arte en redes sociales, aparentemente, parte de su contenido comenzó a viralizarse más en el contexto de las cuarentenas. “El entorno es lo que hace el arte. Hay muchas cosas que siguen conviviendo, como en paralelo. Puede ser este virus, otro o lo que sea que pase, junto con cosas más cotidianas, como el amor, por ejemplo”, dice.

Es esa cercanía de estar viviendo lo mismo que otros lo que ha hecho que los comentarios en sus frases más amorosas se transformen en coqueteos virtuales. “Muchas personas se etiquetan, como diciéndole algo al otro a través de mi Instagram. Creo que mi trabajo es ese: el de la conexión. Y que por eso hay algunas obras con las que unos se van a sentir más identificados. Yo no le escribo a nadie en particular, lo que hago es interpretar o conectar con sentimientos muy masivos”.

 

Ironía a flor de piel. “Parece que hubo una pandemia” fue la polémica frase que lo posicionó entre los artistas destacados de este periodo. Dada la controversia que provocó, Valdivia explica: “No te das cuenta de lo que está pasando. No podemos seguir haciendo la vida como era antes”.


La explosión de @claucollage, Claudia Sepúlveda, 45 años, artista visual

Interesada en el mundo visual, como periodista de formación Claudia Sepúlveda ha dedicado varios años de su vida a ser realizadora de reportajes o documentales para televisión. Trabajó en importantes canales nacionales y hoy, junto a su hermano, tiene la productora audiovisual Cerebro. Sin embargo, siempre tuvo la inquietud de dar un paso hacia la expresión artística.

“Estuve en un curso de fotografía análoga con Luis Poirot y me dediqué un tiempo a la lomografía. Después me dio por el bordado. Pero nunca lo hice como algo serio, sino que entre medio de mi trabajo. Cuando partió la pandemia todo lo relacionado con mi ámbito laboral se detuvo: no podíamos grabar. Así que tomé un taller de pintar a través de textos. Eso me abrió la cabeza”, relata. Con ese conocimiento, Claudia empezó a encontrar nuevas técnicas para dedicarse a un arte que le parecía atractivo: el collage. Compró por internet muchas revistas antiguas para hojearlas y empezar a crear. “Ahí cambió mi mirada. Empecé a fijarme en estas imágenes, en la belleza de la mujer, el glamour y, por otro lado, en lo roído, lo feo, lo enfermo, lo de la calle. Decidí mezclar las dos cosas y busqué personas que me pudieran ayudar en este proceso”.

Así, pudo romper con uno de sus principales temores: el miedo a crear. Decidió publicar sus obras en Instagram, sin imaginarse que eso la iba a llevar a conocer a muchísima gente. “Por alguna coincidencia, CityLab (un grupo de gestores de economía creativa) llegó a mi cuenta y les gustó mi trabajo. Decidieron invitarme a un ciclo de entrevistas con artistas que hicieron por streaming el año pasado. Y ahí fue la explosión. Desde ahí he colaborado con otros artistas y me he vinculado con un circuito nuevo de gente. De repente, me vi poniéndole precio a mis collages y vendiéndolos”.

Según relata, lo que busca con su obra es lograr expresar emociones: “La rabia, la pena o la ira que me han causado ciertos momentos. Esto lo he descubierto hace poco. El romper, el papel rasgado, por ejemplo, tiene que ver con eso. En mi caso, esos momentos biográficos los he podido canalizar en algo bueno que es crear arte. El contraste es esa mezcla entre esa rabia y lo hermoso que da un resultado personal. Busco la armonía, no quedarse entre uno u otro; sino combinar y ver qué sale de ahí. Uno no se puede quedar pegado en la rabia o la pena; ni pegado en una felicidad o algo hermoso; porque no es real. Trato de buscar ese estado intermedio”.

Aunque la pandemia también ha sido dura para Claudia, representó la oportunidad de pensar y de tener un tiempo para comenzar su nueva faceta como artista. “Probablemente si esto no hubiera pasado, no me habría decidido”, concluye.

 

Expresar emociones. A través del arte, Claudia ha logrado canalizar sentimientos: “La rabia, la pena o la ira que me han causado ciertos momentos. Esto lo he descubierto hace poco. El romper, el papel rasgado, por ejemplo, tiene que ver con eso”, explica.


La voz viral de @srtablum, Karol Blum, 33 años, actriz y doblajista

“La Mariana” es un audio donde una mujer habla contándole una historia a otra persona, repitiendo muchas veces las expresiones “me dijo” y “le dije”. Durante las primeras cuarentenas, la actriz y doblajista Karol Blum lo subió a Tik Tok para que otras personas lo usaran para hacer lipsync: “Por ejemplo, salía un tipo pelando un apio y movía los labios como si él estuviera hablando de esa manera, pero era mi voz”.

Lo que partió como un juego para aprovechar el ocio de la pandemia se convirtió en un fenómeno viral de grandes proporciones. “Me empezaron a conocer cada vez más personas y yo estaba con mucha ansiedad de hacer cosas nuevas, de compartir. Tenía impotencia de ver todo lo que estaba pasando con la salud y no poder hacer nada”, recuerda. Por eso, comenzó a subir distintos videos con historias, como la dinámica de una pareja en cuarentena llamada “Los chanchis”, y otros exagerando las formas de hablar de personas chilenas de diversos ámbitos: trabajadores de call centers, emprendedoras, jóvenes de situación económica acomodada, entrenadoras, etc.

Gracias a su divertida postura para salir del encierro mental, Karol logró cada vez más likes y reposteos. Además, comenzó a ayudar a algunas pymes haciéndoles difusión en sus redes e incluso dictó el taller “Construcción de un personaje cómico”.

La siembra de la actriz en redes sociales fue tan provechosa que logró lo que siempre había querido: trabajar en televisión en un formato que realmente le gustara. Ahora es parte del elenco de “Políticamente incorrecto”, de La Red, un programa de humor político y contingente. “Descubrí la comedia cuando estudiaba, pero no había tenido la oportunidad de dedicarme completamente a ella. Me gusta pasar de un personaje a otro, de niña a vieja, cambiar voces”.

Con sus más de 66.000 seguidores en Instagram, Karol se ha convertido en una posible influencer, pero su criterio de selección es estricto: “Lo hago solo con cosas que me hacen sentido”. Así ha hecho promociones para el Festival Internacional Biobío Teatro Abierto y para una firma de abogados, pero no mucho más.

Pese a la fama, que en corto tiempo la tendrá estrenando un montaje nuevo, continúa compartiendo mucho contenido online: “Sin querer, mis redes sociales se transformaron en una ventana y en una vitrina. Nunca las vi como un trabajo, sino como un canal para pasarlo bien y generar comunidad, para jugar y compartir. Y así sigue siendo”.

 

Crear comunidad. “Sin querer, mis redes sociales se transformaron en una ventana y en una vitrina. Nunca las vi como un trabajo”, cuenta.