
María José Navia: La literatura como celebración
Los libros son las páginas que componen la vida de la académica, miembro correspondiente de la Academia Chilena de la Lengua y escritora. Para ella las letras son una pasión que disfruta en todas sus dimensiones y plataformas. Sus referentes familiares e intelectuales surgen de textos que internaliza para su aprendizaje y crecimiento personal, pero que también comparte de forma ince- sante con los demás. Porque quie- re que participen de esta fiesta.
Literatura en todas partes
Me estoy nutriendo de la literatura todo el tiempo. Para mí el bloqueo de escritora no existe porque siempre estoy escribiendo varias cosas a la vez. Creo que la escritora que soy existe gracias a la lectora que soy y que la profesora o reseñista de libros que soy se nutre de todo lo demás. Todo lo que hago gira alrededor de los libros. Escribo, hago clases de litera- tura, comento sobre lecturas en la radio Rock & Pop y El Mercurio. Me parece que la conversación sobre la literatura debe llegar a todos los espacios. Es una de las razones por las que hago un club de lectura junto a la Biblioteca de Humanidades de la UC, hace siete años (también hice uno en librerías de Santiago por largo tiempo). Es maravilloso para mí y muy es- peranzador ver ese amor por los libros. Que llegue a todas partes, más allá de la universidad y sus clases.
Mujercitas y una revelación
Creo que una parte importante de nuestra biografía es el impacto que han tenido ciertas películas, canciones y libros en nuestras vidas. En ese sentido, para mí escribir es siempre una forma de seguir leyendo y volver a mis influencias, a quienes me hi- cieron la escritora que soy (como Rodrigo Fresán o Virginia Woolf). Estoy convencida de que una escribe gracias a las y los escritores que marcaron su muy personal camino.
También es una forma de seguir en contacto con las dos personas que me llevaron a los libros: mi abuelo paterno y mi abuela materna. Él es el lector más feliz que yo he conocido; siempre lo vi contento con un libro en la mano. Él me hizo ver en los libros el mejor regalo. Lo primero que hice, cuando aprendí a leer y a escribir, fue armar pequeñas historias ilustradas que después mi abuelo enmarcaba y ponía en el living de su casa. Al principio me regalaba li- bros de aventuras (Salgari, Verne), hasta que un día llegó con una edición destartalada de Mujercitas y eso cambió mi vida para siempre. Leerlo me mostró que también se podía escribir de una familia, de una relación entre hermanas, de lo cotidiano. Que había belleza ahí. Y tanta. Y, no menos importante: que también había autoras.
Mi abuela materna, por otro lado, era voluntaria de una fundación que grababa libros para personas ciegas y ahí aprovechó de grabarme algunos libros a mí también. Antes que con los ojos, yo aprendí a leer con la voz de mi abuela, por eso le tengo un gran amor a los audiolibros. Yo leo en todos los formatos y llego a leer dos libros diarios.
Consejos para escribir
Tengo solo dos consejos que me gusta dar a personas que quieren escribir. Lo primero es leer. Mucho. A mí me encanta aprender de la literatura, estudiara. Si estoy escribiendo una novela, leer novelas; si estoy escribiendo ensayos, leer ensayos. Volver a aquello que me hizo feliz y me deslumbró como lectora y aprender. Lo segundo, y que sirve para escribir cuentos más que novelas, es, una vez terminado el primer borrador, leerlo en voz alta y grabarlo en el teléfono. Después, por días, por semanas, escuchar el cuento. No con la página al frente sino como si fuera una canción. Solo así, para mí, te vas dando cuenta de las oraciones muy largas, de las palabras que suenan feo o, más importante y señal de alerta, aquellas partes en que te distraes o te aburres escuchando.
Boca a boca
Me parece un mensaje tóxico decir que los jóvenes no leen. La gente lo repite como loro, sin saber lo que está diciendo. Sin haber mirado nunca una estadística y a veces, incluso, sin haber entrado a una librería en mucho tiempo. Los jóvenes están leyendo un montón, solo que no siempre conocemos esos mundos a los que ellos se acercan y me parece importante hacerlo. Como profesora de literatura, creo que es fundamental ver a mis estudiantes como lectores. Otra cosa que la gente repite es que los libros son muy caros, pero tampoco es tan verdad. O la pregunta es, ¿caro comparado con qué? Porque la gente paga por conciertos, por ropa. Y también los libros pueden sacarse de bibliotecas –y tenemos un excelente sistema de bibliotecas en nuestro país– si es que no se quiere o puede comprarlos. La promoción de la lectura pasa también por gestos cotidianos como regalar libros para las fechas especiales.
#366 escritoras
En 2020 hice una locura. Me propuse recomendar en Twitter a 366 escritoras. Autoras que admirara, que hubiese leído, que genuinamente quisiera recomen- dar. Cada día compartía datos de sus vidas, de sus obras, links para quienes quisieran informarse más, y algunos de mis subrayados de sus libros. Lo cierto es que se podría recomendar una escritora cada hora de cada día y todavía nos faltaría espacio para nombrar a más. Es impresionante la cantidad de escritoras magníficas que podemos leer. ¡Qué privilegio y qué alegría fue celebrarlas durante ese año difícil!
¡Qué importante es celebrar la literatura, siempre!