
La tradición del Canto a lo Divino en Chile
El Canto a lo Divino en Chile ha sido una de las tradiciones más emblemáticas de nuestra música y religión popular. Su importancia ha sido resaltada por dos de las figuras más icónicas de la escena musical chilena: Víctor Jara y Violeta Parra.
Ambos, conocidos por su profundo compromiso social y cultural, investigaron, se interiorizaron y grabaron
composiciones que formaban parte de este universo sonoro tan particular. A través de su labor, lograron llevar este género musical a un público más amplio, haciendo del Canto a lo Divino un referente único de nuestra cultura.
El Canto a lo Divino, que surge en el seno de las comunidades rurales de la zona central de Chile, tiene una particularidad que lo hace único: es una reinterpretación de la tradición bíblica, pero desde una perspectiva profundamente local, arraigada en la oralidad y sabiduría popular chilena. A través de este canto se reescribe la Biblia con palabras simples y cotidianas, accesibles al gran público: En el cielo cantó un gallo/ En Belén un pajarillo/ A la oración cantó un grillo/ y en el portal un canario (“Verso por Nacimiento”).
Esta transformación refleja la capacidad del pueblo chileno para adaptar los relatos y enseñanzas bíblicas a su realidad cotidiana, otorgando a la religión una dimensión más cercana, comprensible y personal.
Además, este género permite ver cómo el pueblo de Chile ha logrado fusionar la devoción religiosa con las características propias de su cultura, creando un espacio único de expresión. No se trata simplemente de una recreación de los textos bíblicos, sino de una creación artística que habla de las preocupaciones, las alegrías, las luchas y las esperanzas del pueblo.
Este género permite ver cómo el pueblo de Chile ha logrado fusionar la devoción religiosa con las
características propias de su cultura, creando un espacio único de expresión.
Víctor Jara y Violeta Parra, con sus respectivas obras, trajeron a la luz una parte vital de la cultura chilena, subrayando la importancia del canto a lo divino como una forma de resistencia y de conexión espiritual: El niño Jesús nació/ en el portal de Belén,/ la estrella de sumo bien/ a los Magos le alumbró (Víctor Jara, “Décimas por el Nacimiento”).
En tanto dentro del extenso repertorio de Parra, basado en su incansable trabajo de recopilación e investigación en terreno del folclore, destacan estos versos por la Sagrada Escritura, única síntesis de la historia del pueblo de Israel en código popular chileno: Treinta y nueve libros son/ de la Sagrada Escritura/ otros veintisiete más/ comprueban la verdad pura.
Al grabar y difundir estas composiciones, ambos músicos no solo perpetuaron una tradición popular, sino que también contribuyeron a una reinterpretación de la fe y la religiosidad, convirtiéndolas en parte del imaginario colectivo del pueblo chileno. El Canto a lo Divino, por lo tanto, no solo es una muestra de la rica tradición musical chilena, sino también un ejemplo profundo de cómo la oralidad y la sabiduría popular pueden reescribir las grandes historias de la humanidad, acercándolas a las personas a través de un lenguaje lleno de sencillez, belleza y autenticidad.