No quiero ser un rockstar
Cómo olvidar ese Festival de Viña del año 2003. El rating se reventaba en los televisores de los chilenos que escuchaban atentos el retorno de Los Prisioneros a la Quinta Vergara. Ahí estaba Jorge González con su guitarra y su micrófono. Las únicas armas que lo convirtieron en leyenda. En ese momento, se atrevió a burlarse de Canal 13 en plena transmisión. Y todo Chile estaba esperando ese momento en el que mostrara su descontento.
También es inolvidable la conferencia de prensa en la que barrió con los micrófonos de los periodistas que insistían en preguntarle por la segunda salida de Claudio Narea de la agrupación. Jorge y Miguel Tapia querían mantener el conflicto en privado y hablar solo de música, pero la polémica era más apetitosa para la prensa y había muchos cabos sueltos. Él no lo soportó, se paró y se fue. ¿Cuántos artistas han soñado con ese momento?
Un personaje de este tamaño ha sido protagonista de tantos libros, series y documentales que el podcast era la última plataforma pendiente. Hasta que en noviembre pasado llegó el documental sonoro y biográfico “Necesito poder respirar”, de Podium Podcast. “No queríamos opiniones sobre Jorge González; solo queríamos que quienes fueron testigos de los hechos describieran lo vivido, para tener una mirada original del personaje”, explica el periodista Nicolás Alonso, quien escribió e investigó esta serie junto al editor de Podium Podcast, Jorge Aspillaga.
El acierto está en el guion de Alonso, que es capaz de identificar el quiebre de la trayectoria artística y personal de González: cuando lanza su primer disco solista en 1993. Contratado como superstar de EMI Internacional, se vio enfrentado a ser el artista que siempre había criticado. El que se rinde a la música comercial, se llena de millones y olvida sus orígenes. En Chile le cobraron la palabra y todos los medios se lo restregaron a la cara: la inconsecuencia con su discurso.
Podium Podcast.
Con esta opción narrativa, se sientan las bases para hablar solo de él, más allá del grupo leyenda del rock chileno.
Gustavo Santaolalla, el productor del disco Corazones y el primer disco solista de González, entrevistado especialmente para este podcast, cree que Jorge no calzaba en el arquetipo de cantante de pop latino de esa época. Era un artista alternativo, algo que no existía por esos años. “Era rockero, pero también cantaba pop. Rompió el paradigma, podía ser un nuevo arquetipo de un cantante pop diferente”.
En marzo de 1993 se realizó el lanzamiento del primer disco solista de González en el Hotel Sheraton. La invitación decía que había que asistir en tenida formal. Jorge González apareció vestido de traje. Ante los ojos de todo el mundo, el cambio fue brutal. “Este intento por ser un superstar de alguna forma lo quebró internamente. Jorge no quería ser Chayanne”, dice Max Quiroz, ejecutivo de EMI en esos años y entrevistado para esta serie.
Así, más de 30 entrevistados van trenzando esta historia, coronada con el testimonio de dos Jorges: el de 2004, cuando el periodista Emiliano Aguayo completó 10 casetes de conversación con el artista, realizadas para su libro Maldito sudaca (RIL editores, 2005) y que entregó a la producción de este documental.
El acierto está en el guion de Alonso, que es capaz de identificar el quiebre de la trayectoria artística y personal de González: cuando lanza su primer disco solista en 1993. Contratado como superstar de EMI Internacional, se vio enfrentado a ser el artista que siempre había criticado.
También aparece el Jorge actual de 60 años, el maduro y el que viene de vuelta. El mismo que superó una grave enfermedad que casi lo convierte en pasado. Pero hoy es una leyenda viviente del rock, como varios lo han etiquetado.
El relato de sus parejas resulta fundamental, por la humanidad que le imprimen al personaje. Así como la presencia de su padre “Coke rey”, cantante folclórico y vendedor de timbres de goma, y de sus compañeros de colegio son un aporte clave en la construcción del hombre. Del joven que se convirtió en estrella apenas entrando a los 20 años.
Seis capítulos van tejiendo al ser humano y al artista. Tantas veces odiado, que cometió errores –quién no–, pero que al final terminamos queriendo. Incluso más que a Claudio Narea, quien no quiso participar de este podcast. El amigo y socio de Los Prisioneros a quien Jorge González traicionó. El mismo con el que uno podría empatizar mucho más. Su eterno rival, pero que finalmente fue eclipsado por el talento de González.
Las voces que reúne este documental no hacen sino reafirmar su carácter de ídolo y agradecer la posibilidad de reflexionar sobre su figura, mientras él está vivo.
Porque los tributos no son solo para los muertos.
El mismo González al que tanto tiempo se culpó por “terminar” con Los Prisioneros, ahora se vuelve frágil y grande a la vez, porque se muestra como es: honesto y auténtico. La verdad por delante termina triunfando y si Jorge no quiso ser un rockstar, al menos la galería de leyendas de la música chilena ya lo incluye dentro de los más célebres de la historia.