libros sobre una mesa
  • Revista Nº 149
  • Por María Angélica Zegers Vial

Dossier

Ediciones UC: Los libros en la Universidad

Si Joseph Stiglitz o Stephen Hawking hubieran querido concursar a fondos públicos para una investigación, a ninguno de los dos se les habría considerado el hecho de ser los autores de, respectivamente El precio de la desigualdad y Breve historia del tiempo. Es un rol de las editoriales universitarias –en las universidades complejas al menos– la publicación de títulos que agreguen valor a una disciplina y, por extensión, aporten al desarrollo del país, tengan o no el correlato de un éxito comercial.

En el caso del libro de Hawking, que sí lo tuvo aunque es denso y complejo, acercó la Física a miles de personas que nunca antes habían tomado un libro de esta disciplina. En Chile, las editoriales universitarias son hoy una plataforma atractiva para autores relevantes que difícilmente encuentran acogida en la industria del libro comercial, y también para autores que, sin ser académicos, buscan un sello que prestigie su obra.

Si Ediciones UC es hoy la editorial académica más importante de Chile en número de publicaciones, sin duda la lista es larga y variada en aciertos editoriales de distinto tinte en otras universidades a lo largo de Chile. Este aporte al conocimiento de vanguardia y, en general, a la cultura nacional, conlleva detrás un enorme esfuerzo de gestión; por regla general, aunque estas editoriales están al servicio de la misión de la institución en la que están insertas, deben buscar su financiamiento a través de su propia actividad, y cuesta cuadrar el círculo cuando la apuesta y sentido de su quehacer se orienta a títulos de alto valor agregado para el país, pero de públicos reducidos.

La tensión entre misión y financiamiento debe necesariamente manejarse con nuevas y creativas fuentes de ingreso, alianzas con otras universidades nacionales y extranjeras, centros de estudio, organismos públicos y empresas. Es en el aporte a una disciplina y por extensión al país donde debe ponerse la vara que mida a las publicaciones académicas, no en el ranking de ventas.

logotipo de ediciones UC

El mundo actual está interconectado y lo interdisciplinario no tiene que ver solamente con mezclar materias, sino también con mezclar personas. De hecho, muchos autores publicados en Ediciones UC no pertenecen a la universidad y lejos de constituir esto una paradoja, es una prueba del sentido que orienta sus publicaciones. En el cumplimiento de su rol, las casas de estudio están llamadas hoy  a conectarse de manera más decidida con la sociedad; los libros que ahí se producen pueden y deben recoger la riqueza de un entorno que, por definición, está llamado a explorar nuevas fronteras y a dialogar sin ataduras.

En este mundo global, ya no hay razones para mantener el conocimiento encerrado en las paredes de un campus o del grupo estricto y pequeño de pares que leen un artículo en una revista indexada; hoy son miles las alternativas para difundirlo a través de libros que recorren todo el mundo en formato físico y digital en plataformas académicas y comerciales.

Junto con esta apertura vienen también nuevos e importantes desafíos para avanzar hacia mejores prácticas editoriales y, por lo tanto, publicaciones académicas de mayor calidad en nuestro país. Si estos elementos son o no tomados en cuenta por los órganos del Estado para la asignación de fondos, políticas de fomento lector, compras por convenio o eventuales exenciones tributarias, es un tema aparte que no puede paralizar los esfuerzos de mejora de las propias editoriales.

Trabajar por entregarle al libro el lugar que le corresponde, con proyectos novedosos que recojan las demandas sociales. La diversificación de temas y títulos, la relación interdisciplinaria y los formatos de negocio creativo que permitan sustentabilidad aparecen hoy como desafíos ineludibles. Son las universidades, precisamente, creadoras y transmisoras por su propia naturaleza de conocimiento de frontera, las más indicadas para hacerlo realidad.